Entrevista con Federico Volpini

(Realizada por Álvaro Ortiz y publicada en su web Furilo.com el 21 de Diciembre de 2003, la reproducimos por su interés previa autorización del autor)

Hace algunos meses, a principios de 2003, tuve la ocasión de charlar con Federico Volpini, director de Radio 3, para robarle algunas palabras con las que apañar un trabajo para una asignatura de la Universidad. Federico Volpini ya no es director de Radio 3 ni yo sigo en la Universidad, pero sus palabras siguen siendo igual de válidas, así que por aquí las dejo por si a alguien le resultan de interés.

Sus comienzos

Me nacieron en Colombia, al año mi padre me trajo para Madrid.

Toda mi infancia y primera juventud estuve viajando de un lado para otro: Suecia, Bélgica... y ya por fin en el año 74 me metí en Radio Peninsular para hacer un programa de música... que para el año 74 y para España no estaba nada mal: ponía a King Crimsom, Genesis...

Estando en esa emisora, Ramón Trecet lo escuchó un día y me llamó para Diálogos con la Música en Radio 1, donde estuvimos un año.

Luego Ramón Trecet tuvo la genial idea de someter a la Dirección a un proyecto de 20 páginas hablando sobre qué tenía que ser la radio... y acto seguido nos “invitaron” a hacer otra cosa... Se llamaba La Bahía de los Ídolos y se quedaron Xabier Moreno y Trecet y yo me marché. No me interesaba excesivamente, era un programa con entrevistas y a pesar de estar haciendo una ahora no me gusta hacer entrevistas... de ninguno de los dos lados.

Siempre he tenido una predilección por dos cosas: la música por un lado, de hecho debo ser de las pocas personas en este mundo que se ha pasado años, desde los catorce o quince, hasta que ya no tuve tiempo, escuchando seis o siete horas de música y seis o siete leyendo, todos todos todos los días... y a estudiar pues cuando tenía exámenes... que es lo que se suele hacer en estos casos. (...)

Mi fascinación por la radio viene por los seriales, oía muchos seriales de niño, cuando de verdad había una oferta de imaginación en la radio curiosa y variopinta, desde los seriales lacrimógenos que no había dios que se tragara, pero que estaban muy bien hechos, hasta adaptaciones de la literatura universal, hasta sketches cómicos, hasta teatro de género... (...)

Después de estar con Trecet marché a Radio Juventud a hacer un programa que me encantaba, donde cada domingo yo me inventaba un plato -de cocina, me encanta cocinar-, me lo cronometraba según lo hacía, entonces ese plato se cocinaba en tiempo real mientras contábamos cuentos y metíamos música. Estuvimos tres años sin cobrar un peseta. Pero aprendí muchísimo y la verdad es que me lo pasé muy bien.

En este momento, año 79, apareció Radio 3, y me llamaron... yo había seguido colaborando con Radio Nacional todo este tiempo. Y empecé a hacer una cosa que se llamaba Arcan 3, que era un programa de relatos de terror de una bruja que... era yo. Entre otras cosas porque siempre he sido muy tímido; el hecho de poder fingir una voz (queee eeeraaaa essstaaaaa) me hacía sentirme muy a gusto, me lo pasaba muy bien. Así estuve un año mientras mantenía el programa en Radio Juventud los domingos y dos días a la semana en Radio 3.

Y héteme aquí que tal era mi penuria económica en esos momentos, que tuve que irme a Estados Unidos. Conseguí seguir colaborando con Radio Nacional de España de manera de no perder el hilo nunca. Y me fui a una radio en español en Houston, en Texas. Yo tenía que haberme mosqueado cuando no me pagaron el billete: me lo pagué yo... y cuando llegué allí resulta que no existía tal radio.

En América

Acabé en un periódico en español de redactor en pruebas, y a las dos semanas de estar en este semanario llamado La Voz de Houston, el editor fue a por café y no volvió. Y entonces me hicieron editor. Estuve unos cuantos meses, casi un año... Fue una experiencia que me gustó mucho porque era un periódico destinado a gente con un nivel cultural muy bajo, inmigrantes mexicanos, puertorriqueños... lo que hicimos, en lo que tuve más empeño, fue hacer una crónica de sucesos pretendiendo que estuviera como escrita por Chandler, muy bien escrita, con mucha sangre, porque la verdad es que EE.UU. es un país que da para mucha sangre... pero muy bien escrita. Y de esa manera ir acostumbrando a la gente a una calidad de escritura que después se iba ampliando al resto del periódico.

No hubo tiempo suficiente para que eso alcanzara unos resultados comprobables... Por una serie de razones que no vienen al cuento, el caso es que tuve que dejar el periódico. Continué como profesor de Español del método Berlich, y luego me fui a México, donde estuve 6 meses, y regresé a Madrid a Radio 3, con Eduardo García Matilla, que es el mejor director que ha tenido Radio 3 (...).

De vuelta a España

Las dos personas más notables con las que yo he trabajado, me refiero como directores de emisora, el de Radio Juventud, que no nos pagaba pero nos dejaba hacer todo, y eso es algo que en vida de Franco era bastante tremendo... el que no lo ha vivido no lo sabe y el que lo ha vivido muchas veces se le olvida: cosas como que para entrar en la Universidad tenías que pasar por un retén de policía que te pedía el carné de identidad y si no, no entrabas; que un policía te pegara una patada en la pierna y te gritase: “fuera de aquí, yo no quiero aquí universitarios...”, eso en una Universidad...

En este ambiente, Ernesto Pérez de Lama, director de Radio Juventud, permitió y alentó todo tipo de ofertas, desde musicales a de contenido, y cuando hubo problemas con la Administración siempre nos defendió, y creo que es una cosa que hay que agradecerle.

Y luego Eduardo García Matilla, director de Radio 3 en el 83 más o menos, fue una persona realmente de un talante abierto, emprendedor, inteligente, simpático, fue una de las experiencias más agradables que he tenido. En Radio 3 continué hasta que poco a poco, después de G. Matilla, empezaron los problemas, se fue decidiendo que... que mejor música sólo, que para qué tener una Radio 3 con contenidos.

La imaginación ahuyenta a la audiencia

Hubo un director, cuyo nombre no voy a decir en público, que nos reunió en su despacho, la habitación de aquí al lado, a siete u ocho personas, nada más tomar posesión, y nos dijo -textualmente-: “Quiero que tengáis bien claro que la imaginación ahuyenta a la audiencia”.

Tuve con él un problema bastante serio, no realmente conmigo, pero me afectó y al final me acabó diciendo “pues vete”, le contesté “pues échame”, y finalmente, je, je, me echó, como es lógico. Le puse un pleito a la empresa, porque los motivos alegados para ese despido no eran procedentes, tan improcedentes que me acabó dando la razón Magistratura, y desde entonces aquí sigo...

En el 89 la Dirección ya toma la decisión real, porque hasta entonces se habían ido quitando cositas, que esto iba a ser música y solo música. Se eliminaron los diferentes dramáticos que había, vino Beatriz Pecker, Paco Pérez Bryan... (...) y ahora estoy yo.

Radio 3 hoy

Y en esas estamos: intentando hacer una Radio 3 con contenidos. Con el inconveniente, nada desdeñable, de que en la mejor época, con Matilla, año 84, Radio 3 tenía más del doble de presupuesto que tiene ahora, 150-160 personas, y muchas de ellas muy interesadas en la cultura. Era un equipo de lujo, muy bien pagado, de hecho es la época en la que económicamente he vivido mejor...

Y ahora intentamos hacer lo mismo pero con la mitad de gente. La gente que se dedica a contenidos casi no vive, la franja de contenidos no es muy amplia, pero funciona bastante bien, bastante contestada en un principio pero ahora ya asentada, y esperando que nos toque la lotería.

Radio 3 siempre

Radio 3 ha tenido tres directores buenos... en mi opinión, claro está. El primero que fue Alfonso Gallego que la verdad es que no dirigía, se limitaba a no estar; un hombre inteligente. Mucha gente se lo echaba en cara, probablemente yo entre ellos en su día. Es más, tan no quería estar, que no quería tener despacho para que no pudieses ir a darle el coñazo. Lo que hacía era seleccionar a la gente, que es el ingrediente principal de una emisora; si la persona que lleva una emisora tiene criterio, y además tiene presupuesto suficiente... eso es una emisora. Y la gente que Gallego trajo para hacer Radio 3 era un plantel bastante florido, aunque esté mal que yo lo diga.

El segundo, García Matilla, que para mí ha sido el mejor. Y después el más breve de los directores, José Ramón Rey, que duró poquísimos meses, y que dimitió (porque le impusieron los informativos de Radio 1...)

Cuando Radio 3 empezó en el 79 el espacio radiofónico era amplísimo, Radio 3 tenía una competencia muy dura, Radio Juventud, entre otras... había una oferta muy plural, muy rica, y muy divertida en muchos casos, y muy seria; sin que esto quiera decir que la diversión no deba ser seria, para mi si un chiste no es realmente serio no es divertido.

Después de 20 años estamos ante un campo yermo. Radio 3, que ahora está muy falta de medios y que funciona con muchísimos problemas, que no es ni sombra de lo que quisiéramos que fuese, funciona sin embargo muy bien porque es que no tiene con quién competir. No hay nada más. En lo que Radio 3 hace, o escuchas Radio 3 o no escuchas la radio.

Dirigiendo

Dirigir una emisora, ni es un trabajo tan bien pagado como pueda parecer, en el caso de Radio 3, y es un trabajo que no te deja hacer ninguna otra cosa: no te deja escribir, no te deja leer... no es el trabajo ideal para nadie, yo creo que no lo es. Lo que ocurre es que en este momento de absoluta penuria radiofónica, en general, si dentro de unos años veo que hubiese podido cambiar algo y que no lo hice...

Lo que yo estoy intentando, lo que algunos estamos intentando con bastante esfuerzo, son dos cosas: Por un lado, recuperar para Radio 3 esos contenidos, sin descuido de la música, que es el otro argumento principal de la emisora, y al mismo tiempo recuperar la audiencia que se había ido y también llegar a la audiencia joven... ni siquiera convencerles, simplemente mostrarles que hay más cosas; no soy partidario ni del énfasis ni de imponer nada... creo además que el énfasis hace mucho daño a la cultura: algo te gusta, está bien; no te gusta, pues haz otra cosa. Oye música, o tócate los pies, o corre por el campo...

Lo que no puede ser es que determinadas opciones desaparezcan. Es nuestra intención por un lado, poner esas opciones de ciencia, de pensamiento, de debate... cuando podamos llegar a eso también... Y por otro lado ir generando una red de respuesta a eso: que se vayan creando más emisoras, más historias similares, de manera que Radio 3 no sea tan importante: está, bien; no está, bien también porque ya hay una serie de historias que hacen lo mismo.

El futuro

Orden de preferencias: me gustaría que viniera alguien que hiciera lo mismo; segunda preferencia, si esa primera no se cumple: que siguiera haciéndolo yo hasta que ese entramado se haya generado; que ninguna de estas dos opciones se cumplan... no depende de mí, ni de nadie... Aristóteles lo dijo y también está muy presente en las filosofías orientales: los problemas no existen; si lo puedes resolver, no es un problema, y si no lo puedes resolver, tampoco es un problema.

¿Por qué es mejor un plato de ostras que un bocadillo de calamares?

¿Por qué es mejor un plato de ostras que un bocadillo de calamares? Son dos cosas distintas... Es más, el bocadillo de calamares puedes tomarlo mucho sin cansarte, las ostras, que gustan más, si las tomas todos los días puedes acabar cansándote de verdad. Las opciones no me parecen excluyentes... y me parece terrorífico, porque es lo que está pasando en España y parece que en el resto del mundo.

Intentar corregir esto es una osadía... pero repito, si no te metes en estas historias, para qué estar. Lo que no está al alcance de la gente, acaba por desaparecer: el niño, el adolescente o el adulto no va a buscar una cosa de física porque una llamarada le ha dicho “la física es una cosa que te va a divertir mucho”. No, se da cuenta de ello porque lo ve, porque lo tiene al alcance; evidentemente sería absurdo plantearse que alguien vaya a aprender física escuchando el Monotemático o Armaggedon. No, se trata de: “esto está aquí, es divertido, es bonito”.

Estudiando

Cinco carreras: tengo terminadas dos. Empecé Derecho, Periodismo, Filosofía, Bellas Artes... y decidí que esta historia de estudiar no era lo mío. Es una cosa de la que no estoy contento. Partía de la base de que adquirir cultura y conocimientos es algo que puede hacer una persona por sí misma, y eso hasta cierto punto es verdad, pero sólo hasta cierto punto. Me arrepiento de no haber acabado Filosofía, por ejemplo, sobre todo por las herramientas que me hubiese dado y que he tenido que labrarme poco a poco por mi cuenta, algo que ha sido divertido pero mucho más incompleto de lo que hubiese sido de la otra manera.

Cuando yo estudiaba, no sé ahora, lo que se pretendía no era aprender, sino sacar el curso. Hay muchas profesiones, por ejemplo en la de periodista, que el título es una estupidez, no sirve absolutamente para nada... No echo de menos para nada el título. Si vas a ser m édico, si vas a ser ingeniero, arquitecto... evidentemente un título te hace falta, sobre todo como sanción social de que sabes hacer tu trabajo.

Una de las labores de un gestor de comunicación público es llevar al conocimiento de la gente, que puede ser tan atolondrada y tan despistada como lo era yo, la idea de que aprender está bien. Que el conocimiento es muy útil y que aprobar da lo mismo... da lo mismo hasta cierto punto, claro.

Si pudiera saber de física, y de medicina, y de astronomía, y de cómo se hace la paella, yo estaría encantado. Y el hacerlo de una manera reglada te da unas herramientas que son muy útiles.

Prioridades

Es una cosa muy sencilla: tuve muy claro desde muy niño que la parte afectiva era lo que realmente importaba, me parecía y me sigue pareciendo mucho más importante, y es una de las cosas en las que no he cambiado absolutamente nada, el tener una experiencia amorosa, que cualquier otra opción... la que sea, sin ninguna excepción.

En el orden de prioridades esa es la primera. Con lo cual eso ya te supone una dedicación de tiempo y de esfuerzo notable... Luego siempre he estado haciendo muchas cosas: dibujando para revistas, escribiendo letras de canciones para un grupo, haciendo de conductor de un grupo durante muchísimo tiempo... Según estaba estudiando estaba haciendo otras cosas.

Empecé a trabajar muy prontito: a los 17 años ya hice algo para la Agencia EFE cuando vivía en Bruselas, escribiendo en una revista, a los 19 estaba con lo del grupo, a los 21 ya había empezado a hacer cosas para la radio... Llevaba escribiendo cuentos desde ni se sabe cuándo... Lo que yo quería hacer lo tenía muy claro: yo quería escribir. O mejor dicho, sin pretender paragonarme con Borges, yo quería leer. Orden de prioridades: una vida afectiva plena, leer, oír música, más o menos estas dos estarían al mismo nivel, ver cine...

Radio 3

Radio 3 está bastante aislada del resto de Radio Nacional. Y hasta cierto punto es bueno que sea así; durante una determinada época política, para mi sorpresa, porque nunca lo hubiera esperado, la verdad, sí hubo una intervención directa política en Radio 3, hasta el punto de que fue conducida al ostracismo de lo que significa una emisora radio fórmula.

La idea en sí no tiene por qué ser mala: competir con una radio fórmula de calidad, lo que ocurre es que es muy reductor. Luego la idea se fue pervirtiendo... De hecho no tengo claro hasta qué punto fue una opción política o una opción ideológica más profunda... Es evidente que Radio 3 hoy molesta, ayer molestaba, y mañana molestará. Porque no depende de quien esté en el poder. Sea quien sea, se le va a sacar los colores de vez en cuando; porque ese es el cometido de una radio como Radio 3: dar música, de calidad, dar cultura, y tocar las narices un poco. Y además me parece que es lógico, justo y muy útil que sea así: ciertamente, una administración u otra puede entender que pagar a las personas que encima nos van a dar batallita es un poco contradictorio. Yo creo que no es así en absoluto, pero se puede entender así.

La reducción de Radio 3 a una emisora musical pudo deberse a eso y también pudo deberse a una cosa mucho más sencilla, que he discutido muchas veces con amigos del Partido Socialista, que es el que estaba en el poder en ese momento; se llegó, creo que honestamente, por parte de muchas personas de esa adscripción política, al convencimiento de que la cultura es elitista y que a la gente hay que darle lo que pide, ya que la gente que es quien vota, el ciudadano es libre, etc.

Yo creo que eso es una justificación y que es una tontería, pero sí que había personas que lo creían en serio. No sé a cuál de estos dos factores o a la suma de los dos se debió el intentar convertir Radio 3 en un competidor de Los 40 Principales... Pero de hecho se hizo.

Ahora, nunca, en los cuatro años que llevo aquí, he tenido ningún tipo de cortapisa, ni me han llamado al orden... Miento, una vez me llamaron al orden porque Radio 3 estaba siendo mejor tratada por la prensa que Radio 1, que a dónde iba yo con eso... Ahora en serio, como te puedes imaginar, fue una llamada al orden cordial.

La deuda

Calviño, año 87 o por ahí, sacó a TVE de los Presupuestos Generales del Estado. Quiere decirse que desde el año 87 no hay una televisión pública, no es verdad, hay una televisión de titularidad pública pero que no paga el ciudadano. Eso, que puede parecer estupendo, a mí me parece una aberración total. Los mal intencionados creen que aquello se debió a que el partido socialista estaba ya generando su propio entramado de poder mediático, en TV, en radio y en prensa, y que se quiso reducir al mínimo la televisión pública, que está para cada gobierno que vaya llegando...

Sea eso así o no lo sea, lo cierto es que al hecho de sacar a RTVE de los presupuestos del Estado, se añadió el que Retevisión, que había pagado RTVE, o sea, algo hecho con dinero público, salió de RTVE con todo lo que eso significa: después de una inversión fortísima resulta que RTVE tiene que pagar por utilizar su señal... Y una tercera cosa: RTVE al ser de titularidad pública se ve obligada a dar toda la información y todo el seguimiento de todos los actos oficiales, que es un montón de dinero, unos gastos a los que no están obligadas ninguna otra televisión.

Esa deuda, que no es ficticia, pero digamos de alguna manera, es artificial, prefabricada... porque no es natural: TVE funcionaba bien; de hecho, si TVE recuperara ese capital que invirtió y que se le quitó al ser Retevisión, y se limitara a hacer lo que vende, es la televisión que más publicidad tiene. Esta deuda generada artificialmente se va incrementando hasta tal punto que es una aberración... y más cuando esa deuda no tenía por qué haber existido.

El ciudadano medio no sabe que RTVE no tiene financiación pública... piensan que la pagan. (...) En los países en los que la televisión pública la paga el ciudadano, ya sea en los impuestos, o por canon, las televisiones son mucho más grandes que RTVE.

Hacer una chabacanada es muy eficaz y muy barato; hacer Yo, Claudio es muy caro. La cultura bien hecha, accesible, requiere mucho más esfuerzo, es mucho más fácil hacer una gilipollez como Gran Hermano... es mucho más barato y mucho más rentable... económicamente hablando.

Hay un montón de campos que no son rentables, ni política, ni económicamente; no son deficitarios, pero no son rentables. Hacer una tertulia con doce señores que cobran una pasta gansísima, y que además te está generando clientes para el futuro, porque ellos te van a llamar a sus tertulias, eso es lo más rentable del mundo. Y una connotación más: cualquier contertulio es fácilmente sustituible, que es lo mismo que pasa con la música.

Yo veo tres posibilidades: la que me parece óptima pero dudo mucho que se arbitre, que la administración tome conciencia de que una televisión, unos medios de comunicación públicos son necesarios, hay que pagarlos y se lo haga entender a la ciudadanía, aunque no creo que esto suceda; dos, que ocurra lo que en Estados Unidos, que lo público quede reducido a una cosa testimonial; y tres, convertirlo en un negocio, que se asuma la deuda por el Estado...

Tengo la esperanza de que se arbitre la primera, no me parece muy probable, pero sería lo lógico. (...) Tengo la impresión, por lo que he visto en estos cuatro años, que la gente empieza a cansarse de tanta tontería y que un sector cada vez mayor de la población quiere otras cosas; aunque luego voy a cualquier pueblo y veo las colas delante de lo de Operación Triunfo y me desdice absolutamente... a lo mejor es que hay gente para todo.

O puede ocurrir que alguien disfrute con Bisbal y cía. y luego disfrute viendo a Lubitsch. Eso puede ocurrir, no conozco la experiencia, pero puede ocurrir.

Otra opción es que no ocurra nada de lo dicho y la deuda siga y siga y siga y dentro de 100 años el presupuesto el Estado español sea el de RTVE.

Radio digital

La radio digital no existe. Sólo puedo hablar como testigo lejano, los instrumentos de poder directos los tengo tan lejos como los tenía hace 5 ó 6 años. Mientras se sigan vendiendo transistores, o hasta que todo el mundo tenga un receptor digital o esa sea la tendencia clara, las cadenas de radio convencionales y las públicas no van a entrar en ese mercado, no les interesa, ¿para qué? Es una inversión fuerte que habrá que hacer en el futuro... o no.

La radio digital es el futuro, es cierto, pero donde veo realmente el futuro es en la red. Las emisoras en abierto se van a quedar como escaparates de aquello que va a haber en la red. La red va a proporcionar una multiplicidad de ofertas enorme cuando se consiga mejorar la calidad de sonido. Pasará una de estas dos cosas: que mejore la calidad de sonido o que la audiencia ya esté sorda, que yo creo que es lo que se busca... (por la calidad actual de los formatos de sonido en la red).

Tengo la absoluta certeza de que se está perdiendo un tren; la radio digital es la radio del futuro, tiene sus partes buenas y sus partes malas, y probablemente una de las malas sea la automatización que va a llevar implícita, lo cual significa no solamente una merma en los puestos de trabajo, que ya es un problema, sino merma en la oferta: cada vez se va a parecer más, como los grandes almacenes... Creo que eso se puede contrarrestar con la oferta múltiple en la red, pero tan múltiple, que al final ese flujo enorme de información indiscriminada puede llevar a un caos absoluto, y ahí es donde creo que tiene un papel clave las emisoras en abierto: mostrar parte de lo que hay en la red, y dirigir un poco a la gente.

Si en un momento dado la radio digital es rentable, y se saca más que con la radio convencional, ese día, por ley, estará la radio digital en las casas. Mientras no sea rentable, no creo que se vaya a hacer.

Todo es ficción

¿Tú crees que hay alguien a quien le interese el desarrollo cultural y la generación de un individuo informado? Yo creo que no. Las dos novelas proféticas de este siglo pasado: Orwell, con 1984 y Huxley con Un Mundo Feliz.

En los años 60 había un activista, que se llamaba entonces, un agitador, norteamericano llamado Jerry Rubin, que murió hace unos años atropellado en Nueva York: este tipo fue el creador de un movimiento denominado los yippies, que eran lo hippies violentos, que eran los que quemaban las cartas militares, se ponían en las vías de los trenes militares, presentaron a un cerdo para presidente de los Estados Unidos... Pues bien, este hombre escribió un libro titulado Do It, Manual de la Guerrilla Urbana, que me robó un amigo, al que destesto profundamente y desde aquí lo digo, porque no he vuelto a ver ni al amigo ni al libro, y era un libro muy curioso, para un marxista, para un luchador por la libertad europeo pues era muy ingenuo, pero era curioso, y entre otras ideas interesantes decía: “en EE.UU., las mujeres, los indios y los negros son ciudadanos de tercera; nosotros nos dejamos el pelo largo porque así nos convertimos en mujeres, en indios y en negros”, y es verdad cómo un determinado aspecto físico te sitúa-situaba inmediatamente en los marginados. A lo que iba: lo que comentaba es que entre dos anuncios de coches, cualquier noticia, por tremenda que sea, pierde importancia.

Todo es ficción. Lo importante es el anuncio. Una sociedad que ni siquiera necesita policía es una sociedad tremenda; la policía te obliga a hacer algo y es muy jodido, pero cuando ni siquiera hace falta obligarte... eso es terrorífico. Y yo creo que las cosas van un poco por ahí.

En los años 30 en EE.UU. se asesinaba a los agitadores sindicales: ahora ya no hace falta. ¿Por qué? ¿Ha cambiado la situación? No tanto... simplemente se ha conseguido que eso no sea necesario.

El individuo humano, sí, ha ganado en calidad de vida, y eso lo hace más acomodaticio, pero en todo caso, libre, yo creo que no lo es. La única manera de ser libre es el conocimiento, lo demás son chorradas. La libertad es la suma de las opciones, no irlas restringiendo. (...) ¿Cuánto ha tardado el hombre en erradicar la esclavitud? Siglos, milenios. Desde la primera vez que alguien se planteó que eso podía estar mal, desde los griegos, que alguno había que decía “ufff”...

La falta de libertad agudiza el ingenio, o lo embota por completo. Hay dos faltas de libertad, entre otras: la falta de libertad advertida, y la que no se advierte: ¿hasta qué punto tenemos conciencia de hasta qué punto está restringida nuestra libertad?

Y esa es la que está actuando: no es el tétrico panorama de 1984 de Orwell del Gran Hermano que te vigila... Gran Hermano: se supone que el televisor te vigila, eso es tremendo, pero eso genera, o puede generar, una contestación; pero cuando el televisor no te vigila si no que te enseña... eso es terrorífico.

¿Tú crees que hay alguien a quien le interese el desarrollo cultural y la generación de un individuo informado? Yo creo que no. (...)

Me gustaría que la SER me estuviese quitando contenidos. Que Radio 3 sea un oasis donde poder hacer lo que hacemos es dramático.