compay

Registrado: 22 Oct 2003 Mensajes: 127
|
Publicado: Mar Feb 24, 2004 16:55 Asunto: Crónica de La buena vida |
|
|
Doble sesión de La Buena Vida. Primer acto: coloquio con Irantzu, la musa del pop independiente, y Javier, uno de los guitarras del grupo. Se sientan e Irantzu abre la sesión: "Buenas tardes. Yo no sé cantar, pero hablar menos, así que...". Van poniendo canciones que para ellos han sido importantes, y comentando la jugada con el público. Para empezar, sorpresa: el primer tema que ponen es de Joy Division, grupo que no me cuadraba que tuviera mucha relación con ellos. Y en segundo lugar, uno de la Velvet Underground, pero no de los suavitos sino el Waiting for the man, la historia de un yonki que espera a su camello. Para completar las sorpresas, pinchan una maqueta de un antiguo grupo de Javier Aramburu, el de Family y diseñador de todas las portadas de LBV, llamado La Insidia y que sonaba interesante. Después, música más previsible: Carlos Berlanga, Nick Drake, Beach Boys, Beatles, jazz, Marvin Gaye, música francesa (pusieron a Gainsbourg y nombraron a Georges Moustaki), Tim Buckley (aunque por problemas de tiempo no pudieron hacer sonar su tema). Ellos dos, algo nerviosos pero también haciendo bromas con el público y entre sí, majísimos como siempre. Por la vestimenta que llevan y la manera de moverse y hablar nadie diría que forman parte de uno de los principales grupos de música de este país, pero ya sabemos que la sencillez y la modestia son parte de su encanto.
Segundo acto: concierto en una pequeña sala abarrotada y con un escenario liliputiense, con las entradas agotadas desde hace un mes. Lo lógico habría sido que actuaran en un local más amplio, pero lo importante es poder escucharlos tocar, aunque sea en un kiosko. Salen al escenario -Irantzu ahora con una sencilla falda negra y una blusa lila, fascinante como siempre- y sin ninguna presentación pasan directamente a interpretar Pacífico, una de sus piezas más exquisitas. Van tocando las canciones de su último trabajo, Álbum, que en general son aplaudidas por el público pero no causan mucho entusiasmo. Entusiasmo que sí se nota cuando pasan a tocar algunos temas de anteriores discos: Desde hoy en adelante -ovación tremenda al comenzar a sonar las primeras notas-, la preciosista Buenas cosas mal dispuestas, Vapor de carga y, especialmente, Qué nos va a pasar, que provoca los rugidos del respetable y casi el éxtasis.
La primera parte del concierto se cierra con Deja las tiendas desiertas y comienza el típico teatro de hacer como que se van, dejar que los espectadores pidan otra, otra, otra, y volver a escena. Sólo que esta vez vuelven sólo el teclista e Irantzu, y la emprenden con sendas versiones para piano y voz de Las aventuras del señor Sömmer y Menta y agua, y aquí ya es el delirio, el apoteosis, el acabóse, Irantzu emocionada y la sala que se viene abajo con el estruendo de los aplausos. A continuación llega el resto de la banda, y después del relax, dos piezas marchosas: En bicicleta (que dedican a Marco Pantani) y la mágica Magnesia. Nuevo chaparrón de aplausos, nueva salida del escenario, nuevas peticiones para que vuelvan, y nuevo regreso. Es el turno ahora de Mirando atrás, que provoca un nuevo éxtasis colectivo, y cierran ya definitivamente con Los planetas.
Durante todo el concierto, entre canción y canción apenas hablan con el público, salvo alguna broma aislada, pero no importa. Ya sabemos que no son chistosos y es de agradecer que no intenten hacerse los simpatiquillos. Ellos se centran en hacer buena música, y en este concierto demostraron una vez más por qué son un grupo de referencia en nuestro panorama musical. |
|